En función del estado de la reflexión y del debate ético en el que estamos en
relación al tema de la maternidad sustituta todavía es necesario argumentar a favor de la
misma, ya que los críticos aún siguen esgrimiendo ciertas objeciones.
Sería bueno no tener
que defender la libertad de las personas de elegir, pero todavía debemos hacerlo, en
realidad nuestra idea no es alentar ni estimular la práctica, sino liberarla de las críticas
morales, las objeciones pseudocientíficas y los prejuicios en que la quieren envolver.
La maternidad sustituta es una práctica basada en la decisión libre de adultos que
ejercen sus derechos y prerrogativas, sin perjudicarse ni perjudicar a terceros, razón por la
cual no puede señalarse ni objetarse a las personas que la ejercen ni a la práctica en sí
misma.
Todos los participantes y personas involucradas se suelen beneficiar de la misma: el
niño que nace de dicho acuerdo no hubiera nacido si la práctica no se hubiera realizado y
encuentra una familia que lo recibe con mucho amor y que lo deseó profundamente, los
padres logran acceder a la paternidad y tienen la posibilidad de dar amor y brindarle todos
los cuidados necesarios a su hijo y por último la mujer portadora puede satisfacer sus
deseos de ayudar a otras personas y obtener un beneficio, en general económico a cambio
de esa ayuda.
Los estudios sobre los niños y las familias que tienen hijos mediante la modalidad
de la maternidad subrogada, muestran que no aparecen ni las complicaciones ni los
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problemas psicológicos vaticinados por los críticos, por eso a los prejuicios es importante
oponerle datos concretos de estudios científicos.
La maternidad subrogada debería estar controlada y regulada por el estado, como
otras formas de acceso a la maternidad y la paternidad.
Como ya señalamos, en este punto
coincidimos plenamente con la opinión de Robertson para quien la maternidad sustituta es
una modalidad más para acceder a la paternidad y la equipara a las otras formas de acceder a la
misma sin transmisión de linaje genético. Pudiendo tener las mismas objeciones que en los
otros casos, pero ninguna de ellas plantea un problema ético, si el estado cumple la tarea de
regular la práctica cuidando a todas las partes involucradas, fundamentalmente a la madre
sustituta, la cual no cuenta en general con un abogado o un asesor que cuide sus intereses,
como asimismo los derechos del niño por nacer los cuales deberían ser cuidados
especialmente.

Este tema sin duda siempre traerá juicios muy fuertes por parte de todos dependiendo de la religión, estatus, etc.
ResponderEliminarUrge regular esta práctica, porque si no es llevada a cabo con el procedimiento correcto todas las partes involucradas se pueden ver afectadas.
ResponderEliminarNo estoy de acuerdo! Sorry!
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