viernes, 18 de marzo de 2016

Maternidad, hijos por encargo - Capítulo II


Durante las últimas tres semanas del embarazo la invitaron a un hotel de Palm Springs, y la llevaron, a ella y a su hijo Jonathon, a Disneyland. Pero lo que más conmovió a Lorene, quien entonces vivía en Colorado, no fueron esas vacaciones bajo un sol primaveral ni las cenas en «restaurantes con hamburguesas de 25 dólares», sino el ver a los padres que la habían contratado acurrucados alrededor de la recién nacida Katherine y llorando de emoción. Fue entonces cuando decidió que aquella aventura no acabaría ahí. Quería ceder su útero a otros padres que no pudieran tener hijos.

«La gente me pregunta cómo soy capaz de renunciar al bebé», explica Lorene mientras mira las ecografías de los gemelos que lleva ahora en la barriga. «Yo les digo: no estoy renunciando a un niño, le doy a una pareja la oportunidad de tener descendencia». Todas las madres de alquiler piensan prácticamente igual. De no ser así no podrían asumir tal responsabilidad y seguramente las agencias o los padres biológicos las rechazarían. «Sólo una de cada 20 mujeres llega hasta el final», añade Lorene Yee.
Para Kendis Argo, madre de alquiler en cuatro ocasiones y actualmente responsable de la agencia Ova the Rainbow, en el norte de California, lo peor son los preparativos. «Emocionalmente es agotador y se requiere un gran nivel de compromiso por ambas partes. Tienen que estar preparados para afrontar un sinfín de pruebas médicas, psicológicas, abogados... Una gran parte de tu vida personal sale a la luz y eso para algunas personas es muy difícil de asumir.Lo divertido es cuando empieza el embarazo».


6 comentarios:

  1. Grandes mujeres que ayudan a gente desconocida y hacen sacrificios físicos pero también emocionales.

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  2. Es que es eso, ver las cosas de manera diferente para atreverte a hacer algo que dará vida y cambiará la vida de otras personas. El amor de madre es inexplicable y creo que hasta esta decisión forma parte de ello.

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  3. «La gente me pregunta cómo soy capaz de renunciar al bebé», explica Lorene mientras mira las ecografías de los gemelos que lleva ahora en la barriga. «Yo les digo: no estoy renunciando a un niño, le doy a una pareja la oportunidad de tener descendencia». Todas las madres de alquiler piensan prácticamente igual. De no ser así no podrían asumir tal responsabilidad y seguramente las agencias o los padres biológicos las rechazarían. «Sólo una de cada 20 mujeres llega hasta el final» Siiii????

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