viernes, 18 de marzo de 2016

Maternidad, hijos por encargo - Capítulo V


El otro problema de ser madre suplente surge de los prejuicios sociales y su repercusión en los medios de comunicación que no siempre ven con buenos ojos a las «madres de alquiler», un término que ellas rechazan. Últimamente, gracias a que algunos famosos han utilizado la técnica para tener hijos, comienza a ser aceptada.
Pero alquilar un vientre puede convertirse en un quebradero de cabeza. Una madre canadiense, conocida popularmente como Trish74 por su seudónimo de Internet, admitió haber utilizado el esperma de un donante canadiense en lugar del semen del padre que la contrató. Ello supondría reconocer que se ha comerciado con un ser humano, lo que está prohibido en Canadá. Para salir del paso el padre británico reconoció que contaban con la posible ayuda de este donante, pero que finalmente no requirieron de sus servicios. Ahora Trish74 secunda la versión del británico. De todos modos, la Cámara de los Comunes ha comenzado el debate sobre la necesidad de crear una normativa, ahora inexistente, que regule la maternidad de alquiler.
En Canadá, donde a diferencia de EEUU la Seguridad Social cubre los gastos médicos, se está planteando limitarla a aquellos casos en los que se haga gratuitamente y por transferencia de óvulos. La realizada por inseminación artificial quedaría prohibida.
La comunidad de madres suplentes reconoce que algunas mujeres lo hacen exclusivamente por dinero y advierten de que si no se hace con el espíritu de ayudar a los demás se acaba pasando muy mal. Lo cierto es que es raro encontrar a alguien que se ofrezca a hacerlo de forma totalmente altruista. «Si los ingresos de mi marido me permitieran dejar de trabajar, lo haría gratis», explica Lorene.
Una madre suplente novata cobra el equivalente a unos 30.000 euros (entre 25.000 y 27.000 dólares). Los gemelos suelen llevar una prima adicional de 3.425 euros (3.000 dólares), y la cesárea otro tanto. Lorene cobra 34.257 euros (30.000 dólares), sin sobrecargo por gemelos o cesáreas, bastante menos de lo que podría embolsarse por ser madre con experiencia. Contando cada minuto del embarazo, aunque no el tiempo dedicado a los preparativos, dicho precio equivale a unos 5,7 euros la hora (unos 4,6 dólares).
Si consideramos que el alquiler de un apartamento de una habitación en San José, la ciudad de la familia Yee, cuesta 2.055 euros (1.800 dólares) al mes y que dar a luz en California sin cesárea puede costar unos 5.700 euros (5.000 dólares), la compensación económica no parece extravagante. Ahora, para cuando los padres han pagado el seguro médico, los gastos sanitarios adicionales, el abogado, el psicólogo y a la madre, las cantidades pueden ascender hasta los 57.000 euros, o 68.500 si se han utilizado los servicios de una agencia.
Además de los sacrificios obvios, existe también el tener que vivir con prejuicios de otras gentes. «Cuando la mamá de mi prometido se enteró de que yo había sido madre suplente, le dijo a su hijo que si se casaba conmigo ya no sería parte de la familia», confiesa Yee. «Así que me dijo que me fuera». Ahora, felizmente casada con William, a quien conoció en Internet, ve esa ruptura como una bendición, pero entonces fue devastadora.

5 comentarios:

  1. Muchas cosas duras que enfrentar personalmente.

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  2. Los prejuicios sociales, ¡siempre tan estúpidos! ¿Por qué no detenerse un momento antes de juzgar para informarse y, si bien no estar de acuerdo, respetar la decisión de los demás? No está matando a nadie, ¡está dando vida!

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